viernes, noviembre 25, 2005
Una odisea
Ir mona, conjuntada y a la moda no es muy fácil cuando se está embarazada. Sí, ya sé que hoy en día contamos con tiendas modernas que tienen una línea premamá y que no tenemos que aguantarnos con un pichi vaquero horrible.
Sin embargo, tras varios días a la busca y captura de prendas que se ajusten a mi nueva silueta, no me está resultando fácil encontrar lo que necesito. De hecho, casi todo lo que he comprado ha sido en tiendas normales y corrientes pero algo más amplias de lo normal y con cortes más acordes con mi pequeña barriga. Pero sigo sin encontrar un vaquero que me quede estupendamente o que me haga sentirme bien.
La gente que me conoce y que ya sabe que estoy embarazada es muy agradable conmigo, de hecho, están constantemente halagando mi buena cara y lo bien que se me ve. ¡qué majos! Yo sé que son mentiras piadosas, porque yo ni me veo guapa ni me veo mejor que antes. Soy muy feliz por el hecho de ir a ser mamá, pero me preocupa un poco el hecho de no saber si volveré a tener el cuerpo que tenía antes del embarazo.
No es algo que me obsesione, pero no quiero dejarme. Me gustaría que no se me cayeran las tetas, que la celulitis no se quedara instalada para siempre en mis muslos o que mi tripa se llene de estrías.
Si ya tenía demasiados hábitos de belleza adquiridos, ahora tengo un par más que añadir a mi rutina diaria: pringarme la tripa cada noche con aceite de almendras dulces para prevenir las estrias y terminar la ducha con agua fría directamente en las piernas para que no me salgan varices.
Los hombres no tienen ni idea de la suerte que tienen.
Sin embargo, tras varios días a la busca y captura de prendas que se ajusten a mi nueva silueta, no me está resultando fácil encontrar lo que necesito. De hecho, casi todo lo que he comprado ha sido en tiendas normales y corrientes pero algo más amplias de lo normal y con cortes más acordes con mi pequeña barriga. Pero sigo sin encontrar un vaquero que me quede estupendamente o que me haga sentirme bien.
La gente que me conoce y que ya sabe que estoy embarazada es muy agradable conmigo, de hecho, están constantemente halagando mi buena cara y lo bien que se me ve. ¡qué majos! Yo sé que son mentiras piadosas, porque yo ni me veo guapa ni me veo mejor que antes. Soy muy feliz por el hecho de ir a ser mamá, pero me preocupa un poco el hecho de no saber si volveré a tener el cuerpo que tenía antes del embarazo.
No es algo que me obsesione, pero no quiero dejarme. Me gustaría que no se me cayeran las tetas, que la celulitis no se quedara instalada para siempre en mis muslos o que mi tripa se llene de estrías.
Si ya tenía demasiados hábitos de belleza adquiridos, ahora tengo un par más que añadir a mi rutina diaria: pringarme la tripa cada noche con aceite de almendras dulces para prevenir las estrias y terminar la ducha con agua fría directamente en las piernas para que no me salgan varices.
Los hombres no tienen ni idea de la suerte que tienen.
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